Acabamos de aterrizar en el aeropuerto (y medio) de la ciudad donde se inventaron los hot-dogs.
Los tres coincidimos en que el viaje de vuelta se nos ha hecho mucho mas corto que el de ida, pero el paso por los controles de aduanas ha sido más pesado porque a falta de uno hemos tenido que pasar por dos para salir a tomarnos un café (por llamarlo de alguna forma, porque tampoco aquí hemos tenido suerte con el "macchiato"...).
Si supiera que iba a volar más veces vendría con un pantalón tres tallas más grandes para que al quitarme el cinturón en el control de seguridad se me cayera hasta las rodillas y dejara ver un calzoncillo que pusiera: "estoy hasta aquí...de tanto control" a ver si se les quita la paranoia. Que cansinos, por Dios!!!!!
No hemos pegado ni ojo en el avión, todavía tenemos la hora cambiada y seguro que nos pega el bajón cuando estemos volando para Bilbo. O durante la espera que va para largo porque hemos aterrizado a las 5:30 y hasta las 10:20 no embarcamos, 5 horitas dando vueltas por tierras germanas (aunque un par de ellas ya se nos han pasado sin darnos apenas cuenta entre el café y llegar hasta la puerta de embarque que por lo que hemos caminado calculo que queda en Munich...)
Estos alemanes sorprenden gratamente. Puntuales hasta la médula, en los 4 vuelos hemos salido y aterrizado a la hora programada, es increíble.
lunes, 4 de abril de 2011
sábado, 2 de abril de 2011
Viernes: Biblioteca Morgan, Empire y compras
Nuestro ultimo día queríamos aprovecharlo rematando visitas que se nos habían quedado en el aire. Lo primero de todo, desayunar fuera como los americanos. El hotel estaba últimamente imposible así que nos hemos echado a la calle buscando una cafetería que nos gustase. Y allí la hemos visto a tan solo unos metros de nuestro hotel: Café Ronda. Totalmente recomendable. Han tardado en prepararnos el desayuno casi media hora todo hay que decirlo (le aplican un esmero y una calma a las cosas que choca con la imagen de ciudad desenfrenada que siempre nos transmiten las películas), pero cuando han sacado los platos lo hemos entendido. Con deciros que con solo uno de ellos habríamos desayunado los tres !!!. Impresionante el espectáculo: 4 tostadas de pan de cereales con mantequilla y mermelada de fresa, 4 tostadas francesas de dos dedos de grosor con moras y sirope y 3 tortitas de un dedo de grosor con plátano y sirope también. Eso si, ya puestos, no hemos dejado ni las migas, pues buenos somos nosotros cuando nos ponemos también. Teníais que haber visto la cara del camarero cuando le hemos dicho que queríamos repetir y que sacara otra ronda de lo mismo. Y luego vamos presumiendo los de Bilbao de lo que comemos. Si algún día hacemos algún concurso contra un yankee lo perdemos seguro.
Hemos cruzado Central Park por la zona del lago de Jackie Onassis hasta la 5a avenida, un paseo precioso hasta con lluvia. De allí nos hemos bajado hasta el Metropolitan pasando por el Guggenheim (nada que envidiar, el nuestro es mucho mas espectacular por fuera, por dentro no sabemos porque no nos ha apetecido entrar). El edificio del Metropolitan impresionante también, el interior bueno, como casi todos, dependiendo lo que te guste. Hemos coincidido con una exposición de guitarras americanas muy interesante y con un video de como las fabricaban.
Cuando nos hemos cansado de tanto arte antiguo, nos hemos cogido el metro y nos hemos ido a ver la biblioteca de Pierpoint Morgan (el fundador de la banca JP Morgan) que resulta que era un coleccionista de libros incansable. Sus herederos han transformado la antigua casa familiar en una Biblioteca abierta al público. El edificio por fuera es precioso pero por dentro es espectacular. La zona de la biblioteca, la de lectura y las salas de exposiciones (ahora había una de diarios manuscritos antiguos de escritores famosos) eran increíbles. Hay que estar para verla porque no se puede describir y no dejaban hacer fotos aunque una "se me escapó sin querer" ;-). Probablemente lo mas bonito que hayamos visto en NY. Una recomendación para el que venga aquí: imprescindible. Gracias chiqui por el consejo :-)))
Después hemos localizado un sitio para comer de comidas preparadas al peso (se estilan mucho, a 6,99$ la libra) y nos hemos acercado a la zona del Empire para ver por lo menos el vestíbulo. Lo que nos hemos podido reír cuando le hemos preguntado a uno de los que venden entradas para subir al mirador que si quedaba muy lejos el Empire State. Nos ha mirado como marcianos. Le hemos dicho que no éramos de aquí y que estábamos buscando el Empire pero no para subir arriba sino para hacer fotos desde abajo. El tío no cambiaba la cara. Al final lo hemos entendido todo: cuando se lo estábamos preguntando, yo estaba apoyado en el propio edificio !!!. Como siempre lo habíamos visto de lejos no teníamos ni idea de como era por abajo. En fin, vaya catetos habrá pensado, pero como decía Gila: "Me habéis matado al hijo, pero lo que me he reído?"
Después de ver el vestíbulo (que no tiene gran cosa la verdad aunque es bonito y parece que te metes en los años 30 si no fuera por la cantidad de cámaras digitales que pululan) nos hemos ido a la cafetería que hay justo en los bajos. Totalmente recomendable también. Y sobre todo el sótano, no la planta baja que tiene mucho ruido. Abajo es el típico bar enmoquetado de las películas, elegante, con buen servicio, música baja, una decoración repleta de maderas nobles y luces tenues. Precioso. Precio de un café: 4 €, pero merece la pena. Dan también de comer y cenar pero no miramos precios aunque suponemos que barato no es.
Desde allí nos subimos a Times Square, la zona que menos me ha gustado de toda la ciudad porque es una verdadera locura de gente paseando, de gente que te quiere vender entradas para los espectáculos que menos llenan, de gente haciéndose fotos con las cientos de pantallas gigantes que pueblan la plaza, de gente disfrazada haciendo su propio espectáculo, etc. Total, un verdadero agobio...pero hoy tocaba tarde de compras y las chicas querían llevarse un Levis original americano. Y lo han conseguido después de lidiar con las distintas formas, tallas y colores entre los que tenían que elegir.
Hemos intentado coger entradas para un espectáculo pero al ser ya tarde, casi las 8, las que quedaban eran de sitios bastante malos así que hemos desistido. Otra vez será...
Vuelta para la zona del hotel, cena rápida en el sitio al que fuimos ayer en el que encima nos reconocen y nos hablan en español. Como la gran mayoría de los camareros son hispanos es casi imposible practicar inglés en los restaurantes, en cuanto te detectan ellos mismos te hablan español.
Hasta cuando he vuelto al hotel y le he preguntado al recepcionista (un negrazo de 1,80 x 1,80 de nombre Thomas) a que hora deberíamos coger el taxi para llegar al aeropuerto a tiempo al final se me ha puesto a hablar en castellano para explicarse mejor. Mecachis, así no se puede!!!
Mañana toca día de aeropuertos y taxis y el domingo nos tenéis en Bilbao sobre la 1 y media aproximadamente.
Las chicas se han ido a despedir de unos amigos españoles que están también pasando unos días aquí y yo me he vuelto para el hotel para despedirme de vosotros.
Gracias por haber estado ahí siguiendo nuestras aventuras a diario.
Hemos cruzado Central Park por la zona del lago de Jackie Onassis hasta la 5a avenida, un paseo precioso hasta con lluvia. De allí nos hemos bajado hasta el Metropolitan pasando por el Guggenheim (nada que envidiar, el nuestro es mucho mas espectacular por fuera, por dentro no sabemos porque no nos ha apetecido entrar). El edificio del Metropolitan impresionante también, el interior bueno, como casi todos, dependiendo lo que te guste. Hemos coincidido con una exposición de guitarras americanas muy interesante y con un video de como las fabricaban.
Cuando nos hemos cansado de tanto arte antiguo, nos hemos cogido el metro y nos hemos ido a ver la biblioteca de Pierpoint Morgan (el fundador de la banca JP Morgan) que resulta que era un coleccionista de libros incansable. Sus herederos han transformado la antigua casa familiar en una Biblioteca abierta al público. El edificio por fuera es precioso pero por dentro es espectacular. La zona de la biblioteca, la de lectura y las salas de exposiciones (ahora había una de diarios manuscritos antiguos de escritores famosos) eran increíbles. Hay que estar para verla porque no se puede describir y no dejaban hacer fotos aunque una "se me escapó sin querer" ;-). Probablemente lo mas bonito que hayamos visto en NY. Una recomendación para el que venga aquí: imprescindible. Gracias chiqui por el consejo :-)))
Después hemos localizado un sitio para comer de comidas preparadas al peso (se estilan mucho, a 6,99$ la libra) y nos hemos acercado a la zona del Empire para ver por lo menos el vestíbulo. Lo que nos hemos podido reír cuando le hemos preguntado a uno de los que venden entradas para subir al mirador que si quedaba muy lejos el Empire State. Nos ha mirado como marcianos. Le hemos dicho que no éramos de aquí y que estábamos buscando el Empire pero no para subir arriba sino para hacer fotos desde abajo. El tío no cambiaba la cara. Al final lo hemos entendido todo: cuando se lo estábamos preguntando, yo estaba apoyado en el propio edificio !!!. Como siempre lo habíamos visto de lejos no teníamos ni idea de como era por abajo. En fin, vaya catetos habrá pensado, pero como decía Gila: "Me habéis matado al hijo, pero lo que me he reído?"
Después de ver el vestíbulo (que no tiene gran cosa la verdad aunque es bonito y parece que te metes en los años 30 si no fuera por la cantidad de cámaras digitales que pululan) nos hemos ido a la cafetería que hay justo en los bajos. Totalmente recomendable también. Y sobre todo el sótano, no la planta baja que tiene mucho ruido. Abajo es el típico bar enmoquetado de las películas, elegante, con buen servicio, música baja, una decoración repleta de maderas nobles y luces tenues. Precioso. Precio de un café: 4 €, pero merece la pena. Dan también de comer y cenar pero no miramos precios aunque suponemos que barato no es.
Desde allí nos subimos a Times Square, la zona que menos me ha gustado de toda la ciudad porque es una verdadera locura de gente paseando, de gente que te quiere vender entradas para los espectáculos que menos llenan, de gente haciéndose fotos con las cientos de pantallas gigantes que pueblan la plaza, de gente disfrazada haciendo su propio espectáculo, etc. Total, un verdadero agobio...pero hoy tocaba tarde de compras y las chicas querían llevarse un Levis original americano. Y lo han conseguido después de lidiar con las distintas formas, tallas y colores entre los que tenían que elegir.
Hemos intentado coger entradas para un espectáculo pero al ser ya tarde, casi las 8, las que quedaban eran de sitios bastante malos así que hemos desistido. Otra vez será...
Vuelta para la zona del hotel, cena rápida en el sitio al que fuimos ayer en el que encima nos reconocen y nos hablan en español. Como la gran mayoría de los camareros son hispanos es casi imposible practicar inglés en los restaurantes, en cuanto te detectan ellos mismos te hablan español.
Hasta cuando he vuelto al hotel y le he preguntado al recepcionista (un negrazo de 1,80 x 1,80 de nombre Thomas) a que hora deberíamos coger el taxi para llegar al aeropuerto a tiempo al final se me ha puesto a hablar en castellano para explicarse mejor. Mecachis, así no se puede!!!
Mañana toca día de aeropuertos y taxis y el domingo nos tenéis en Bilbao sobre la 1 y media aproximadamente.
Las chicas se han ido a despedir de unos amigos españoles que están también pasando unos días aquí y yo me he vuelto para el hotel para despedirme de vosotros.
Gracias por haber estado ahí siguiendo nuestras aventuras a diario.
viernes, 1 de abril de 2011
Jueves: El Village y Tribeca
Nueva York se empieza a poner triste porque sabe que ya casi nos vamos y hoy se ha levantado un poco lloroso y frío. La ciudad que nunca duerme también es vengativa con los que la abandonan y ha querido darnos una lección en forma de lluvia gélida. Y ¿que es eso para una cuadrilla de vascos aguerridos y bien pertrechados? Pues de entrada, una puñeta porque hace las cosas más complicadas, como lo de hacer fotos sujetando el paraguas con una mano, la mochila con la otra, los guantes en la boca, y la cámara? Ostras, casi se me cae !!!
Hoy hemos dado una tranquila vuelta por la zona del Village, donde se supone que empezó antaño y hoy se concentra el movimiento gay newyorkino, o sea, como Chueca pero más grande y mas cutre. ¿Empezaría también allí la tradición por los "perritos calientes"? ;-)
No ha estado mal pero nos ha sabido a poco, después de haber visto cosas tan espectaculares, los barrios normales te dejan una sensación de decir "¿y?". Lo hemos intentado arreglar yendo a Tribeca, zona presuntamente regenerada por Robert de Niro, que tampoco estaba mal pero que nos ha parecido igual de prescindible que el Village. Visitas de relleno que aparecen en muchas guías porque al final tienen que hablar de todas las zonas, pero que no tienen suficiente peso especifico como para destacar nada de ellas.
Hemos ido a comer a Chinatown a uno de los sitios más baratos que ponían en la guía y, caramba si era cierto. Comida para cuatro por 29 $ que con la propina se han quedado en 35, unos 6 € por barba al cambio. Hay que decir que el restaurante daba un poquito de grima, parecía el típico en el que rueda las peleas Jackie Chan y que acaba destrozando.
Curioso nuestro segundo paseo por las calles de la zona. Los que venden cosas a pie de acera gritando "Watches" en cuanto nos veían la caras decían "relojes" y sin ni siquiera oirnos hablar, que tíos, se van a hacer los dueños de todo.
Hemos vuelto a Times Square para ver si pillábamos unas entradas a buen precio de algún musical que mereciera la pena pero no ha habido suerte, la del Rey Leon que era la que más queríamos ver ni siquiera la ofertaban lo que significa que tenían lleno total, como casi todos los días. Nos hemos tomado una cafecito en el Starbucks (creo que éramos los únicos clientes quemes lo estaban tomando dentro del local, todo Dios lo coge y se lo lleva puesto) y vuelta para el hotel para descansar un poco antes de irnos a cenar algo por la zona, que es lo que mas nos cuesta, cenar algo ligero, porque hasta las ensaladas las carga el diablo (del colesterol) y transforman algo sencillo y digestivo en una fiesta de bacon, pollo, queso, salsa de ajo, etc. que se acaba convirtiendo en una bomba de relojería. No me extraña que la mayoría de los delitos se cometan por la noche: si cenan así los maleantes tienen que acabar con una mala leche... !!!!
Hoy hemos dado una tranquila vuelta por la zona del Village, donde se supone que empezó antaño y hoy se concentra el movimiento gay newyorkino, o sea, como Chueca pero más grande y mas cutre. ¿Empezaría también allí la tradición por los "perritos calientes"? ;-)
No ha estado mal pero nos ha sabido a poco, después de haber visto cosas tan espectaculares, los barrios normales te dejan una sensación de decir "¿y?". Lo hemos intentado arreglar yendo a Tribeca, zona presuntamente regenerada por Robert de Niro, que tampoco estaba mal pero que nos ha parecido igual de prescindible que el Village. Visitas de relleno que aparecen en muchas guías porque al final tienen que hablar de todas las zonas, pero que no tienen suficiente peso especifico como para destacar nada de ellas.
Hemos ido a comer a Chinatown a uno de los sitios más baratos que ponían en la guía y, caramba si era cierto. Comida para cuatro por 29 $ que con la propina se han quedado en 35, unos 6 € por barba al cambio. Hay que decir que el restaurante daba un poquito de grima, parecía el típico en el que rueda las peleas Jackie Chan y que acaba destrozando.
Curioso nuestro segundo paseo por las calles de la zona. Los que venden cosas a pie de acera gritando "Watches" en cuanto nos veían la caras decían "relojes" y sin ni siquiera oirnos hablar, que tíos, se van a hacer los dueños de todo.
Hemos vuelto a Times Square para ver si pillábamos unas entradas a buen precio de algún musical que mereciera la pena pero no ha habido suerte, la del Rey Leon que era la que más queríamos ver ni siquiera la ofertaban lo que significa que tenían lleno total, como casi todos los días. Nos hemos tomado una cafecito en el Starbucks (creo que éramos los únicos clientes quemes lo estaban tomando dentro del local, todo Dios lo coge y se lo lleva puesto) y vuelta para el hotel para descansar un poco antes de irnos a cenar algo por la zona, que es lo que mas nos cuesta, cenar algo ligero, porque hasta las ensaladas las carga el diablo (del colesterol) y transforman algo sencillo y digestivo en una fiesta de bacon, pollo, queso, salsa de ajo, etc. que se acaba convirtiendo en una bomba de relojería. No me extraña que la mayoría de los delitos se cometan por la noche: si cenan así los maleantes tienen que acabar con una mala leche... !!!!
jueves, 31 de marzo de 2011
Miércoles: día variado
Hoy nos hemos levantando un poco mas perezosos, supongo que por el cansancio acumulado. Aun así nos hemos dado un buen tute desgastando zapatilla.
De buena mañana, y siguiendo otra muy buena recomendación (gracias peque ;-) nos hemos ido a ver el edificio que tienen forma de barco o de plancha, el famoso Flatiron. Nos ha encantado a los 3. Es precioso, probablemente el edificio más bonito que hemos visto hasta ahora. En su día fue de los mas altos también pero enseguida fue superado en altura que no en belleza. Atentos a las fotos que merece la pena.
Después hemos aprovechado que por allí mismo había mercado (en Bryant Park) y nos hemos comprado unas manzanas y nos las hemos comido sentados en un banco al sol mientras los americanos llegaban con su bolsa de papel y sus hamburguesas, sandwiches o perritos calientes que devoraban en 5 minutos. Hoy ha subido la temperatura y se estaba de maravilla al sol. Curiosidad: el parque estaba lleno de ardillas que se te acercaban a comer de la mano las peladuras de la manzana.
En la misma plaza esta una de las librerías mas famosas, y seguramente la más antigua también: Barnes y Nobles. Un paraíso para el que le gusten los libros y los artículos de papelería. Precioso edificio, con un interior muy acogedor y 4 plantas inmensas dedicadas a la literatura. Nos ha encantado también, a poco nos quedamos allí toda la mañana.
Hemos entrado en el Bloomingdales principal y este era bastaste mas lujoso que el que vimos el primer día pero no deja de ser un Corte Ingles a lo yankee.
Después nos hemos encaminado a uno de los tesoros menos citados en las guías: el "Telesférico" de Roosvelt Island, que conecta Manhatan con dicha isla y que ofrece unas buenas vistas desde el aire del lower east.
Hemos comido en un sitio llamado 360, precioso, nos han puesto una ensalada brutal de grande a cada uno y una tarta de queso de postre impresionante.
Luego hemos ido a la planta 47 del hotel Marriot de Times Square para disfrutar (y padecer por el mareo que provoca) la cafetería que gira 360 y que te va cambiando las vistas cada momento.
Por ultimo hemos quedado con un amigo de Trini, Benat, que ya conocíamos cuando fuimos a Donosti y con Donato, un amigo suyo para tomar algo, cenar y escuchar un poco de jazz pero como estaba agotado de cansancio me he venido un poco antes al hotel para descansar y allí se han quedado ellos. A ver que tal.
De buena mañana, y siguiendo otra muy buena recomendación (gracias peque ;-) nos hemos ido a ver el edificio que tienen forma de barco o de plancha, el famoso Flatiron. Nos ha encantado a los 3. Es precioso, probablemente el edificio más bonito que hemos visto hasta ahora. En su día fue de los mas altos también pero enseguida fue superado en altura que no en belleza. Atentos a las fotos que merece la pena.
Después hemos aprovechado que por allí mismo había mercado (en Bryant Park) y nos hemos comprado unas manzanas y nos las hemos comido sentados en un banco al sol mientras los americanos llegaban con su bolsa de papel y sus hamburguesas, sandwiches o perritos calientes que devoraban en 5 minutos. Hoy ha subido la temperatura y se estaba de maravilla al sol. Curiosidad: el parque estaba lleno de ardillas que se te acercaban a comer de la mano las peladuras de la manzana.
En la misma plaza esta una de las librerías mas famosas, y seguramente la más antigua también: Barnes y Nobles. Un paraíso para el que le gusten los libros y los artículos de papelería. Precioso edificio, con un interior muy acogedor y 4 plantas inmensas dedicadas a la literatura. Nos ha encantado también, a poco nos quedamos allí toda la mañana.
Hemos entrado en el Bloomingdales principal y este era bastaste mas lujoso que el que vimos el primer día pero no deja de ser un Corte Ingles a lo yankee.
Después nos hemos encaminado a uno de los tesoros menos citados en las guías: el "Telesférico" de Roosvelt Island, que conecta Manhatan con dicha isla y que ofrece unas buenas vistas desde el aire del lower east.
Hemos comido en un sitio llamado 360, precioso, nos han puesto una ensalada brutal de grande a cada uno y una tarta de queso de postre impresionante.
Luego hemos ido a la planta 47 del hotel Marriot de Times Square para disfrutar (y padecer por el mareo que provoca) la cafetería que gira 360 y que te va cambiando las vistas cada momento.
Por ultimo hemos quedado con un amigo de Trini, Benat, que ya conocíamos cuando fuimos a Donosti y con Donato, un amigo suyo para tomar algo, cenar y escuchar un poco de jazz pero como estaba agotado de cansancio me he venido un poco antes al hotel para descansar y allí se han quedado ellos. A ver que tal.
miércoles, 30 de marzo de 2011
Martes: Chelsea
Después de desayunar nos hemos ido en metro, de nuevo (esta vez hemos tenido suerte y estaba abierta), a la tienda BH Photo Video, una especie de Corte Ingles de la electrónica pero a lo grande regentada y atendida por judíos. Casi todas las marcas y calidades, y a precios bastante ajustados. Si no tuviéramos la Casa del Electricista en Baracaldo seria el lugar idóneo para comprar cámaras, MP3s, etc.
Nos hemos acercado andando, ¿como si no? (que no paramos), hasta el barrio de Chelsea, que lo ponen como de finolis en las guías pero que tampoco nos ha parecido nada del otro mundo. Vamos, que si los que han escrito la reseña ven Neguri, les faltarían superlativos para describirlo. Nos hemos topado con la grabación de un capítulo de la serie "Law and Order" con un despliegue técnico impresionante. Curioso como se lo montan para grabar unos minutos nada más.
Lo que más nos ha gustado ha sido un iglesia reconvertida en multi-tienda y el Market Place, la antigua fabrica de galletas Oreo reconvertida ahora en un mercado en el que había pescaderías, fruterías, pastelerías (de estas lo que más como en todo NY), todo muy bien decorado y ambientado, y aunque estaba a tope de gente, no daba sensación de agobio salvo por el calor. En España ahorrando combustible en las autopistas y aquí tienen los edificios a 40 grados.
Nos hemos acercado a Central Park para hacer la turistada del paseo en coche de caballos pero entre la timada que nos querían dar (120 $ por una hora) y lo mal que olían nos hemos decidido dar la vuelta en un risksaw (una bicicleta que tira de una especie de carro) "propulsada" por Adriana, una simpática mexicana y la única guía hispana del parque. Después de negociar el precio de la vuelta nos hemos decidido y la verdad es que ha merecido la pena.
Hemos comido una hamburguesa bien rica en la octava avenida y nos hemos acercado en metro hasta Brooklyn para volver andando por el puente. Para hacer tiempo a que anocheciera nos hemos tomado café con muffin en la típica cafetería con asientos en la barra. Después de reponer fuerzas, nos hemos encaminado hacia el puente que en si es muy bonito, con partes de madera en el suelo y los tirantes de acero, pero hemos tenido la mala suerte de que la mitad estaba en obras y afeaba un poco el recorrido. Eso si, al llegar a Manhattan, las vistas de los rascacielos que empezaban a iluminarse ha sido impresionante.
Nos hemos dado un buen paseo por la zona del muelle hasta llegar al Pier 17, una especie de centro comercial con una cafetería restaurante en su parte más alta que ofrece unas vistas increíbles sobre el río y Brooklyn desde su terraza con suelo de madera y tumbonas. Que buen consejo nos dieron las personas que nos recomendaron ir allí ;-) Mil gracias !!!!!
Hemos vuelto un poco religiosos al hotel, porque hemos cogido un taxi con un paquistaní, y no parábamos de rezar en cada cruce, frenazo y curva que el tío tomaba. Señor, que acelerones y que frenazos. A poco le dejamos la cena en el asiento de delante...
De vuelta al hotel y a descansar un poco, que nos lo hemos ganado de nuevo.
Nos hemos acercado andando, ¿como si no? (que no paramos), hasta el barrio de Chelsea, que lo ponen como de finolis en las guías pero que tampoco nos ha parecido nada del otro mundo. Vamos, que si los que han escrito la reseña ven Neguri, les faltarían superlativos para describirlo. Nos hemos topado con la grabación de un capítulo de la serie "Law and Order" con un despliegue técnico impresionante. Curioso como se lo montan para grabar unos minutos nada más.
Lo que más nos ha gustado ha sido un iglesia reconvertida en multi-tienda y el Market Place, la antigua fabrica de galletas Oreo reconvertida ahora en un mercado en el que había pescaderías, fruterías, pastelerías (de estas lo que más como en todo NY), todo muy bien decorado y ambientado, y aunque estaba a tope de gente, no daba sensación de agobio salvo por el calor. En España ahorrando combustible en las autopistas y aquí tienen los edificios a 40 grados.
Nos hemos acercado a Central Park para hacer la turistada del paseo en coche de caballos pero entre la timada que nos querían dar (120 $ por una hora) y lo mal que olían nos hemos decidido dar la vuelta en un risksaw (una bicicleta que tira de una especie de carro) "propulsada" por Adriana, una simpática mexicana y la única guía hispana del parque. Después de negociar el precio de la vuelta nos hemos decidido y la verdad es que ha merecido la pena.
Hemos comido una hamburguesa bien rica en la octava avenida y nos hemos acercado en metro hasta Brooklyn para volver andando por el puente. Para hacer tiempo a que anocheciera nos hemos tomado café con muffin en la típica cafetería con asientos en la barra. Después de reponer fuerzas, nos hemos encaminado hacia el puente que en si es muy bonito, con partes de madera en el suelo y los tirantes de acero, pero hemos tenido la mala suerte de que la mitad estaba en obras y afeaba un poco el recorrido. Eso si, al llegar a Manhattan, las vistas de los rascacielos que empezaban a iluminarse ha sido impresionante.
Nos hemos dado un buen paseo por la zona del muelle hasta llegar al Pier 17, una especie de centro comercial con una cafetería restaurante en su parte más alta que ofrece unas vistas increíbles sobre el río y Brooklyn desde su terraza con suelo de madera y tumbonas. Que buen consejo nos dieron las personas que nos recomendaron ir allí ;-) Mil gracias !!!!!
Hemos vuelto un poco religiosos al hotel, porque hemos cogido un taxi con un paquistaní, y no parábamos de rezar en cada cruce, frenazo y curva que el tío tomaba. Señor, que acelerones y que frenazos. A poco le dejamos la cena en el asiento de delante...
De vuelta al hotel y a descansar un poco, que nos lo hemos ganado de nuevo.
Lunes: De tiendas por la Quinta Avenida
Empezamos el día relajados visitando el Bryant Park, en la calle 42, un parque del tamaño de los Jardines de Albia pero con mesas de ping-pong, en el que dicen que los americanos suelen relajarse yendo con los peques, o a leer o a tomarse su almuerzo, comida o cena. Está bonito, la verdad, pero el frío que hace no hace que nos apetezca quedarnos parados ni un momento así que nos vamos a la Biblioteca Pública de NY. Impresionante, un edificio clásico imponente, de mármol y piedra por el exterior y marmol y madera por el interior para suelos y puertas. Los techos pintados o decorados con diversos motivos también clásicos. Imponente. Dan ganas de pedir un libro y quedarse allí leyendo.
Pero como no hemos venido hasta aquí para leer, nos vamos a la famosa Grand Central Terminal, nuestra estación de Abando pero a lo grande. Lo mismo de imponente que la librería: mármol, piedra y madera por todos sitios. Con unos locales interiores a cual más peculiar, incluidos la cafetería VIP en la terraza superior en el que una amable señorita te pide el abrigo y te acompañan hasta la mesa como si estuvieras entrando en el Maxims de Paris. O el famoso también Oyster Restaurant que te recibe con un golpetazo de olores a fritanga que no encaja con la elegancia del local ni de los comensales pero que supongo que al estar subterráneo no podrán evitar.
Nos tomamos lo mas parecido a un café en la cafetería de la planta baja y reponemos fuerzas y de paso un poco de temperatura que hoy se ha levantado fresco también. Estamos rozando siempre los cero grados bajando incluso a negativos cuando se acerca la noche. Pero se soporta bien, la verdad. De hecho, creemos que nos estamos acostumbrando porque cada vez nos tapamos menos.
Salimos a patear y nos recorremos los edificios más emblemáticos de la zona: Chrisler, Sony, Black Rock (con un piano de cola en el hall en el que no me dejan sentarme ni para hacer una foto...lástima porque me apetecía amenizar el café a los que estaban allí cerca).
Seguimos el paseo y nos encontramos con una cafetería de Juan Valdez que les encanta a las chicas. Es idéntica a la que había en Pereira pero no me pido la malteada porque con el frío que hace si me meto medio litro de helado de arequipe con café entre pecho y espalda puedo morir de congelación.
Subimos a la torre de Donald Trump, un poco rancia la verdad. Después entramos en Tiffanys para comprar algún recuerdo para todos los que nos estáis leyendo pero no vimos nada que os pudiera gustar, porque ganas no nos faltaban. Nos dejó un poco fríos, en el cine sale bastante más glamouroso todo, la verdad.
Nos fuimos hasta el Corte Ingles newyorkino, o sea, al Macys (y no, no se llama así porque las dependientas sean todas impresionantes). Es un sitio muy curioso, sobre todo la primera planta decorada con plantas y flores. Lo que más nos gustó es que no agobia tanto como el Corte, las plantas son diáfanas con mucho espacio vacío y mucha madera en el suelo. De hecho las escaleras mecánicas (la mayoría de las originales todavía se conservan) son también de madera y transmiten una sensación muy cálida. Dicen las guías que es la tienda más antigua de New York. Desde luego es una de las más originales.
Desde allí nos fuimos a la tienda de electrónica BH pero estaba cerrada así que nos cogimos un metro hasta la zona del hotel, cenamos en un típico restaurante con asientos corridos de cuero rojo unas ensaladas tremendas y para la cama, a tratar de digerirlas. Dios, que exagerados son estos americanos del norte...
Pero como no hemos venido hasta aquí para leer, nos vamos a la famosa Grand Central Terminal, nuestra estación de Abando pero a lo grande. Lo mismo de imponente que la librería: mármol, piedra y madera por todos sitios. Con unos locales interiores a cual más peculiar, incluidos la cafetería VIP en la terraza superior en el que una amable señorita te pide el abrigo y te acompañan hasta la mesa como si estuvieras entrando en el Maxims de Paris. O el famoso también Oyster Restaurant que te recibe con un golpetazo de olores a fritanga que no encaja con la elegancia del local ni de los comensales pero que supongo que al estar subterráneo no podrán evitar.
Nos tomamos lo mas parecido a un café en la cafetería de la planta baja y reponemos fuerzas y de paso un poco de temperatura que hoy se ha levantado fresco también. Estamos rozando siempre los cero grados bajando incluso a negativos cuando se acerca la noche. Pero se soporta bien, la verdad. De hecho, creemos que nos estamos acostumbrando porque cada vez nos tapamos menos.
Salimos a patear y nos recorremos los edificios más emblemáticos de la zona: Chrisler, Sony, Black Rock (con un piano de cola en el hall en el que no me dejan sentarme ni para hacer una foto...lástima porque me apetecía amenizar el café a los que estaban allí cerca).
Seguimos el paseo y nos encontramos con una cafetería de Juan Valdez que les encanta a las chicas. Es idéntica a la que había en Pereira pero no me pido la malteada porque con el frío que hace si me meto medio litro de helado de arequipe con café entre pecho y espalda puedo morir de congelación.
Subimos a la torre de Donald Trump, un poco rancia la verdad. Después entramos en Tiffanys para comprar algún recuerdo para todos los que nos estáis leyendo pero no vimos nada que os pudiera gustar, porque ganas no nos faltaban. Nos dejó un poco fríos, en el cine sale bastante más glamouroso todo, la verdad.
Nos fuimos hasta el Corte Ingles newyorkino, o sea, al Macys (y no, no se llama así porque las dependientas sean todas impresionantes). Es un sitio muy curioso, sobre todo la primera planta decorada con plantas y flores. Lo que más nos gustó es que no agobia tanto como el Corte, las plantas son diáfanas con mucho espacio vacío y mucha madera en el suelo. De hecho las escaleras mecánicas (la mayoría de las originales todavía se conservan) son también de madera y transmiten una sensación muy cálida. Dicen las guías que es la tienda más antigua de New York. Desde luego es una de las más originales.
Desde allí nos fuimos a la tienda de electrónica BH pero estaba cerrada así que nos cogimos un metro hasta la zona del hotel, cenamos en un típico restaurante con asientos corridos de cuero rojo unas ensaladas tremendas y para la cama, a tratar de digerirlas. Dios, que exagerados son estos americanos del norte...
martes, 29 de marzo de 2011
Domingo tarde: Subimos a las alturas
Después de la misa gospel nos acercamos a ver la Catedral de John the Divine, que con ese nombre pensamos que se trataba de un estrella del rock o de un peluquero (perdón, esteticista) famoso. La verdad es que era divina de verdad, por dentro y por fuera, hasta ahora uno de los edificios mas bonitos que hemos visto en USA.
Volvimos en el M4 hasta la 5Av para probar lo que era viajar en un bus y zas!!! nos pilla un atasco en el centro que nos hace desviarnos pero al final nos lleva a donde queríamos: el Rockefeller Center. Tal y como sale en las pelis, con su pista de hielo, sus banderas y por supuesto su "Top of the Rock" como han bautizado comercialmente a su mirador para quitarles clientes a los del Empire.
Las vistas desde allí son impresionantes. El frío, más. El viento se nos metía como cuchillos por todas las rendijas pero parece que como es cierto eso de que sarna con gusto no pica, estuvimos a gusto hasta que anocheció, ya que nos habían recomendado esperar a que se encendieran las luces de la ciudad. Y mereció la pena. A ver si las fotos lo demuestran, porque hicimos todas las que pudimos y más.
Después inicié a dos profanas en el sagrado mundo de la manzana. En el Apple Center de la 5a. Avenida, donde si no?. Se suponía que me acompañaban a mi que quería ver un par de cosas (y tocar un iPad 2 por primera vez) y al final se enganchó cada una a uno y a poco se lo tengo que arrancar de las manos y sacarlas a rastras de allí de lo que se viciaron. Madre mía, se quedan 10 minutos más y se compra uno cada una.
Pasamos por la puerta del Radio City Music Hall, famoso donde los haya, vimos un espectáculo penoso de adolescentes americanos haciendo botellón mientras la policía espera un momento para intervenir y decidimos coger el metro hasta el hotel. O por lo menos, eso era lo que creíamos, en nuestra divina inocencia.
El caso es que hay metros que se llaman Express que no paran en las estaciones intermedias y allí que nos cogimos uno de estos y nos subió, pasándose de largo nuestra estación, hasta nada menos que Harlem. Si, un buen barrio donde los haya para 3 turistas blancos con una cámara de fotos colgada al cuello y un fajo de billetes de 100 dólares asomándoles por el bolsillo del pantalón (a ver, permitidnos alguna licencia para darle mas emoción al tema no?).
Media hora de espera extra. Casi las 11 de la noche. El anden que se llena de gente de color (muy oscuro) si ya de por si el ambiente del metro es bastante negro, no os imagináis lo que puede ser a esas horas y en aquel barrio. El metro de vuelta que no acaba de pasar. Una frase repitiéndose constantemente en nuestras cabezas: "no se os ocurra subir de la calle 90 por la noche" (y estábamos en la 125, pleno Harlem). Para acabar de rematarlo, el frío en la estación subía por momentos, por la hora y por las corrientes de aire.
Decidimos salir a la superficie a pedir un taxi. Supusimos que estaban rodando una peli o algo así porque en los 5 minutos que el frío (y el miedo - yo, por ellas eh? que iba con dos atractivas mujeres blancas a las que no quitaban ojo) nos permitió aguantar fuera, vimos de todo: un tío ofreciéndonos un taxi no legal (no quiero pensar que llevaría en el maletero), dos o tres coches de bomberos cruzando a toda pastilla, una ambulancia derrapando para detenerse delante de nosotros mientras el conductor saltaba y cogía la camilla de la parte de atrás como en las pelis. Nos quedamos esperando a ver el director decía: "Corten, corten, perfecto. Media hora para el bocadillo y seguimos rodando" pero...no. Como encima no pasaba ni un solo taxi libre, pensamos que era menos arriesgado volver al metro: mejor malo conocido y caliente que frío y peor por venir.
Nos volvimos a coger otro metro express hasta la estación de origen (otra vez hasta la 59) y desde allí si que pudimos coger un taxi hasta el hotel. Bueno, como aun no habíamos cenado y no hay susto que le quite el hambre a un vasco, le dijimos que nos parase en la misma puerta de uno de los chiringuitos mas cutres de toda NY: el Grays Papaya, que se cita en cientos de peliculas y series y se supone que tiene los mejores frankfurts de toda la Gran Manzana y en consecuencia, del mundo entero. Y una m..... así de grande !!!!!! Una salchicha de Oscar Mayer con un poco de tomate Orlando encima le dan mil vueltas. Menudo engaño !!! Menos mal que por lo menos eran baratos, por 4,50$ te dan dos perritos y un vaso de zumo. Eso si, los tíos que lo sirven, dos coreanos o vietnamitas mal encarados fueron los únicos que vimos que se daban un poco de prisa en servirnos porque de normal entre que pides una cosa y te sirven ya ni te acuerdas de que ha sido. La comida será rápida, pero los camareros son leeentos como ellos solos.
En fin, otro de los mitos exagerados que hemos padecido pero tampoco es como para matarles, el gusto culinario de los yankees deja mucho que desear así que en el fondo no nos extrañó mucho que venerasen un festín tan "sofisticado" como ese. Asi que no nos extrañe que cuando vengan a Europa flipen con la comida.
Y por fin, sobre las 12 de la noche, después del periplo Harlem-Papaya nos fuimos al hotel que ya nos lo habíamos ganado.
Volvimos en el M4 hasta la 5Av para probar lo que era viajar en un bus y zas!!! nos pilla un atasco en el centro que nos hace desviarnos pero al final nos lleva a donde queríamos: el Rockefeller Center. Tal y como sale en las pelis, con su pista de hielo, sus banderas y por supuesto su "Top of the Rock" como han bautizado comercialmente a su mirador para quitarles clientes a los del Empire.
Las vistas desde allí son impresionantes. El frío, más. El viento se nos metía como cuchillos por todas las rendijas pero parece que como es cierto eso de que sarna con gusto no pica, estuvimos a gusto hasta que anocheció, ya que nos habían recomendado esperar a que se encendieran las luces de la ciudad. Y mereció la pena. A ver si las fotos lo demuestran, porque hicimos todas las que pudimos y más.
Después inicié a dos profanas en el sagrado mundo de la manzana. En el Apple Center de la 5a. Avenida, donde si no?. Se suponía que me acompañaban a mi que quería ver un par de cosas (y tocar un iPad 2 por primera vez) y al final se enganchó cada una a uno y a poco se lo tengo que arrancar de las manos y sacarlas a rastras de allí de lo que se viciaron. Madre mía, se quedan 10 minutos más y se compra uno cada una.
Pasamos por la puerta del Radio City Music Hall, famoso donde los haya, vimos un espectáculo penoso de adolescentes americanos haciendo botellón mientras la policía espera un momento para intervenir y decidimos coger el metro hasta el hotel. O por lo menos, eso era lo que creíamos, en nuestra divina inocencia.
El caso es que hay metros que se llaman Express que no paran en las estaciones intermedias y allí que nos cogimos uno de estos y nos subió, pasándose de largo nuestra estación, hasta nada menos que Harlem. Si, un buen barrio donde los haya para 3 turistas blancos con una cámara de fotos colgada al cuello y un fajo de billetes de 100 dólares asomándoles por el bolsillo del pantalón (a ver, permitidnos alguna licencia para darle mas emoción al tema no?).
Media hora de espera extra. Casi las 11 de la noche. El anden que se llena de gente de color (muy oscuro) si ya de por si el ambiente del metro es bastante negro, no os imagináis lo que puede ser a esas horas y en aquel barrio. El metro de vuelta que no acaba de pasar. Una frase repitiéndose constantemente en nuestras cabezas: "no se os ocurra subir de la calle 90 por la noche" (y estábamos en la 125, pleno Harlem). Para acabar de rematarlo, el frío en la estación subía por momentos, por la hora y por las corrientes de aire.
Decidimos salir a la superficie a pedir un taxi. Supusimos que estaban rodando una peli o algo así porque en los 5 minutos que el frío (y el miedo - yo, por ellas eh? que iba con dos atractivas mujeres blancas a las que no quitaban ojo) nos permitió aguantar fuera, vimos de todo: un tío ofreciéndonos un taxi no legal (no quiero pensar que llevaría en el maletero), dos o tres coches de bomberos cruzando a toda pastilla, una ambulancia derrapando para detenerse delante de nosotros mientras el conductor saltaba y cogía la camilla de la parte de atrás como en las pelis. Nos quedamos esperando a ver el director decía: "Corten, corten, perfecto. Media hora para el bocadillo y seguimos rodando" pero...no. Como encima no pasaba ni un solo taxi libre, pensamos que era menos arriesgado volver al metro: mejor malo conocido y caliente que frío y peor por venir.
Nos volvimos a coger otro metro express hasta la estación de origen (otra vez hasta la 59) y desde allí si que pudimos coger un taxi hasta el hotel. Bueno, como aun no habíamos cenado y no hay susto que le quite el hambre a un vasco, le dijimos que nos parase en la misma puerta de uno de los chiringuitos mas cutres de toda NY: el Grays Papaya, que se cita en cientos de peliculas y series y se supone que tiene los mejores frankfurts de toda la Gran Manzana y en consecuencia, del mundo entero. Y una m..... así de grande !!!!!! Una salchicha de Oscar Mayer con un poco de tomate Orlando encima le dan mil vueltas. Menudo engaño !!! Menos mal que por lo menos eran baratos, por 4,50$ te dan dos perritos y un vaso de zumo. Eso si, los tíos que lo sirven, dos coreanos o vietnamitas mal encarados fueron los únicos que vimos que se daban un poco de prisa en servirnos porque de normal entre que pides una cosa y te sirven ya ni te acuerdas de que ha sido. La comida será rápida, pero los camareros son leeentos como ellos solos.
En fin, otro de los mitos exagerados que hemos padecido pero tampoco es como para matarles, el gusto culinario de los yankees deja mucho que desear así que en el fondo no nos extrañó mucho que venerasen un festín tan "sofisticado" como ese. Asi que no nos extrañe que cuando vengan a Europa flipen con la comida.
Y por fin, sobre las 12 de la noche, después del periplo Harlem-Papaya nos fuimos al hotel que ya nos lo habíamos ganado.
Domingo: Misa gospel en Harlem
Como todo turista bien leído y recomendado, nos dirigimos a la Abyssiniam Church en Harlem para asistir a la "mejor misa Gospel de todo NY"... y como casi todo turista acabamos en otra distinta al ver la larguísima cola de gente esperando que ya daba la vuelta a las dos manzanas siguientes. Y claro, aquí las manzanas tienen el tamaño americano, o sea, a lo grande.
Viendo que toda una masa de gente se desplazaba de esa cola hacia otra iglesia que nos quedaba de paso e intuyendo por la desbandada que les habían dicho "hasta aquí entráis y el resto que se vaya buscando la "life" en otra cola, ni lo intentamos y nos pusimos en cabeza en la Baptist Zion Church, declarada, en ese mismo momento por nosotros mismos, la segunda mejor iglesia de todo NY.
Nos sale un señor (de color, oscuro) muy bien vestido y nos avisa con cordialidad que en breves momentos empezará un servicio en su parroquia peeeeero...que no se permiten "pictures" durante el mismo, sin excepciones de cámaras de fotos ni de móviles (que se la sabía todas el abuelete).
"Excuse me, sir" - se le oye preguntar a un bilbaino de San Ignacio tratando de encontrar una excusa en el desconocimiento idiomático - "what about vídeos?"
Risas de la concurrencia, sonrisa condescendiente del señor y palabras lapidarias: "no pictures at all". Remarcando convenientemente "pictures" como hace Matias Prats en el telediario cuando se para en la palabra más importante de la frase para añadir dramatismo a la noticia.
"OK, sir" - tengo que responder encogiendo los hombros como única salida digna. Vaya si se las sabia todas el abuelo.
Cuando entramos, un cruce entre la sirvienta de Escarlata O'Hara, el sargento de Hierro de Clint Eastwood y un guardia de tráfico, nos va colocando en los asientos destinados a los turistas. Que digo colocando, nos deja allí clavados y pobre del que se menee. Un par de intentos de cambio de sitio quedan sofocados de inmediato por una mirada trasladante y un par de ladridos en perfecto inglés de Harlem. Hasta los italianos, declarados los turistas mas tocapelotas a nivel internacional, la respetan.
En su defensa hay que decir que nos habían avisado: el servicio dura dos horas y no se puede estar entrando y saliendo, que el que quiera que acuda y que el que no vaya a aguantar quietecito que se marche, sin compromisos.
Mas gracioso resulta cuando a mitad de la misa se ponen 2 personas en cada una de las 3 puertas y sofocan con gestos de controlador aéreo cualquier intento de fuga, ordenando al que se levanta y trata de escapar, que se siente en el primer hueco libre que pille.
La misa está muy bien...a ratos. Hay otros un poco aburridos y alguno que otro que nos asustó incluso porque el supuesto Pastor, que aparece en escena a mitad del servicio, como si de una figura estelar se tratara, tuvo unos momentos de un histrionismo que rayaban lo ridículo. Pero bueno, la verdad es que las voces de las y los cantantes eran impresionantes y hubo momentos muy muy muy buenos. Además hacen la misa muy participativa (ya podrían aprender los católicos) incluso dedicando una parte a los niños y haciéndolos intervenir cantando también.
El servicio terminó a las dos horas tal y como nos habían prometido. No sabemos si por toda la mala energía que había ido acumulado la señora con sus "órdenes" a todos los infieles que trataban de moverse de sitio o porque hasta su Dios es justo y consideró que se había pasado de estricta, el caso es que la pobre "se cayó un trompazo" de impresión (como dirian en las Encartaciones :-) y tuvo que venir la ambulancia y todo a dar cuenta de ella.
Salimos a tomarnos un café al Donkin Donuts, bueno, vamos a ver, desde que estamos en EEUU no hemos podido tomar café todavía. Nos han dado de beber algo del mismo color y del mismo nombre pero del sabor se han olvidado totalmente. Y encima ponen unos baldes de medio litro. Eso si, hirviendo. Empezamos a creer que los utilizan para calentarse las manos. Y que nunca jamás se los toman. Los vuelven a meter en el microondas cuando se les enfrían y tienen que salir a hacer recados. Eso si, bollería a saco, de todos tipos, sabores y coberturas.
Viendo que toda una masa de gente se desplazaba de esa cola hacia otra iglesia que nos quedaba de paso e intuyendo por la desbandada que les habían dicho "hasta aquí entráis y el resto que se vaya buscando la "life" en otra cola, ni lo intentamos y nos pusimos en cabeza en la Baptist Zion Church, declarada, en ese mismo momento por nosotros mismos, la segunda mejor iglesia de todo NY.
Nos sale un señor (de color, oscuro) muy bien vestido y nos avisa con cordialidad que en breves momentos empezará un servicio en su parroquia peeeeero...que no se permiten "pictures" durante el mismo, sin excepciones de cámaras de fotos ni de móviles (que se la sabía todas el abuelete).
"Excuse me, sir" - se le oye preguntar a un bilbaino de San Ignacio tratando de encontrar una excusa en el desconocimiento idiomático - "what about vídeos?"
Risas de la concurrencia, sonrisa condescendiente del señor y palabras lapidarias: "no pictures at all". Remarcando convenientemente "pictures" como hace Matias Prats en el telediario cuando se para en la palabra más importante de la frase para añadir dramatismo a la noticia.
"OK, sir" - tengo que responder encogiendo los hombros como única salida digna. Vaya si se las sabia todas el abuelo.
Cuando entramos, un cruce entre la sirvienta de Escarlata O'Hara, el sargento de Hierro de Clint Eastwood y un guardia de tráfico, nos va colocando en los asientos destinados a los turistas. Que digo colocando, nos deja allí clavados y pobre del que se menee. Un par de intentos de cambio de sitio quedan sofocados de inmediato por una mirada trasladante y un par de ladridos en perfecto inglés de Harlem. Hasta los italianos, declarados los turistas mas tocapelotas a nivel internacional, la respetan.
En su defensa hay que decir que nos habían avisado: el servicio dura dos horas y no se puede estar entrando y saliendo, que el que quiera que acuda y que el que no vaya a aguantar quietecito que se marche, sin compromisos.
Mas gracioso resulta cuando a mitad de la misa se ponen 2 personas en cada una de las 3 puertas y sofocan con gestos de controlador aéreo cualquier intento de fuga, ordenando al que se levanta y trata de escapar, que se siente en el primer hueco libre que pille.
La misa está muy bien...a ratos. Hay otros un poco aburridos y alguno que otro que nos asustó incluso porque el supuesto Pastor, que aparece en escena a mitad del servicio, como si de una figura estelar se tratara, tuvo unos momentos de un histrionismo que rayaban lo ridículo. Pero bueno, la verdad es que las voces de las y los cantantes eran impresionantes y hubo momentos muy muy muy buenos. Además hacen la misa muy participativa (ya podrían aprender los católicos) incluso dedicando una parte a los niños y haciéndolos intervenir cantando también.
El servicio terminó a las dos horas tal y como nos habían prometido. No sabemos si por toda la mala energía que había ido acumulado la señora con sus "órdenes" a todos los infieles que trataban de moverse de sitio o porque hasta su Dios es justo y consideró que se había pasado de estricta, el caso es que la pobre "se cayó un trompazo" de impresión (como dirian en las Encartaciones :-) y tuvo que venir la ambulancia y todo a dar cuenta de ella.
Salimos a tomarnos un café al Donkin Donuts, bueno, vamos a ver, desde que estamos en EEUU no hemos podido tomar café todavía. Nos han dado de beber algo del mismo color y del mismo nombre pero del sabor se han olvidado totalmente. Y encima ponen unos baldes de medio litro. Eso si, hirviendo. Empezamos a creer que los utilizan para calentarse las manos. Y que nunca jamás se los toman. Los vuelven a meter en el microondas cuando se les enfrían y tienen que salir a hacer recados. Eso si, bollería a saco, de todos tipos, sabores y coberturas.
lunes, 28 de marzo de 2011
Sábado: Tour de los contrastes
El sábado por la mañana quedamos en el hotel Mildford Plaza con Gerardo Giraldo y su hijo Fernando para hacer la denominada ruta de los Contrastes. Y empezamos sintiendolos bien, la verdad, porque mientras esperábamos fuera nos moríamos de frío y en la furgoneta que nos asaron de calor.
Hacer el tour es una idea excelente para el primer día posible porque te llevan por una buena cantidad de sitios en una "fragoneta" y te van dando recomendaciones de sitios a los que ir además de unos cuantos datos interesantes sobre la ciudad. Lo que mas nos gustó fue cuando nos enseñaron la maqueta de la ciudad y nos fueron señalando con un puntero láser las distintas zonas, barrios, edificios de interés, puentes, etc. Te permite hacerte una idea espacial estupenda. Recomendable al 100%.
Lastima que a nosotros nos tocó de chofer a Fernando, el hijo, que sin dejar de ser simpático y amable, era una metralleta disparando datos sobre todo cuando ubicaba locales o edificios (del estilo de "está en la 37 con la octava") que cuando es una dirección lo mismo se te queda, pero cuando llevas 28 te acabas perdiendo.
Acabamos en Chinatown y nos metimos en un chino en el que parecía que de un momento a otro parecía que iban a aparecer Chuck Norris y el Padrino y se iban a poner a repartir leches a mansalva pero mira que no, al final todo fue como la seda, aunque casi (o quizás por eso) porque estuvimos solos casi todo el tiempo.
Después nos acercamos hasta Battery Park para coger el ferry gratuito hasta Staten Island donde nada se nos había perdido, peeeero, todo tiene truco. El ferry pasa bastante cerca de la estatua de la libertad y te permite hacerle fotos a la ida y a la vuelta, además si vas a media tarde y regresas cuando esta ya anocheciendo ves el skyline en sus dos posibles variantes, a cada cual más interesante aunque los tres coincidimos en que la vuelta fue más bonita con todas las luces de los rascacielos encendiéndose. Un dato curioso, en el viaje de ida de Manhatan a Staten Island una bandada impresionante de gaviotas seguía al Ferry en todo momento, casi como escoltándonos. Sin embargo, en el viaje de vuelta no vimos ni una sola.
Por la tarde noche nos subimos a Times Square y vaya, eso si que es la parte mas peliculera de la city. Había mas metros cuadrados de plasma en la paredes que de hierba en todos los campos de golf de "Marina D'or ciudad de vacaciones dígame"!!!!
Parecía como una versión reducida de las Vegas pero sin casinos, todo lleno de teles y luces; todo el mundo pululando de un sitio a otro, entre ellos nosotros. Al final acabamos saturados de tanta luz y nos volvimos para el hotel no sin antes probar las míticas hamburguesas de Roxy que ... bueno, lo de siempre, tratar de sorprender a un vasco por la comida está difícil difícil difícil. Sinceramente, las hacen mejor en cualquier bareto del caso viejo y sin tanto bombo.
Hacer el tour es una idea excelente para el primer día posible porque te llevan por una buena cantidad de sitios en una "fragoneta" y te van dando recomendaciones de sitios a los que ir además de unos cuantos datos interesantes sobre la ciudad. Lo que mas nos gustó fue cuando nos enseñaron la maqueta de la ciudad y nos fueron señalando con un puntero láser las distintas zonas, barrios, edificios de interés, puentes, etc. Te permite hacerte una idea espacial estupenda. Recomendable al 100%.
Lastima que a nosotros nos tocó de chofer a Fernando, el hijo, que sin dejar de ser simpático y amable, era una metralleta disparando datos sobre todo cuando ubicaba locales o edificios (del estilo de "está en la 37 con la octava") que cuando es una dirección lo mismo se te queda, pero cuando llevas 28 te acabas perdiendo.
Acabamos en Chinatown y nos metimos en un chino en el que parecía que de un momento a otro parecía que iban a aparecer Chuck Norris y el Padrino y se iban a poner a repartir leches a mansalva pero mira que no, al final todo fue como la seda, aunque casi (o quizás por eso) porque estuvimos solos casi todo el tiempo.
Después nos acercamos hasta Battery Park para coger el ferry gratuito hasta Staten Island donde nada se nos había perdido, peeeero, todo tiene truco. El ferry pasa bastante cerca de la estatua de la libertad y te permite hacerle fotos a la ida y a la vuelta, además si vas a media tarde y regresas cuando esta ya anocheciendo ves el skyline en sus dos posibles variantes, a cada cual más interesante aunque los tres coincidimos en que la vuelta fue más bonita con todas las luces de los rascacielos encendiéndose. Un dato curioso, en el viaje de ida de Manhatan a Staten Island una bandada impresionante de gaviotas seguía al Ferry en todo momento, casi como escoltándonos. Sin embargo, en el viaje de vuelta no vimos ni una sola.
Por la tarde noche nos subimos a Times Square y vaya, eso si que es la parte mas peliculera de la city. Había mas metros cuadrados de plasma en la paredes que de hierba en todos los campos de golf de "Marina D'or ciudad de vacaciones dígame"!!!!
Parecía como una versión reducida de las Vegas pero sin casinos, todo lleno de teles y luces; todo el mundo pululando de un sitio a otro, entre ellos nosotros. Al final acabamos saturados de tanta luz y nos volvimos para el hotel no sin antes probar las míticas hamburguesas de Roxy que ... bueno, lo de siempre, tratar de sorprender a un vasco por la comida está difícil difícil difícil. Sinceramente, las hacen mejor en cualquier bareto del caso viejo y sin tanto bombo.
domingo, 27 de marzo de 2011
Primera tarde en NY: Chinatown, Little Italy y Soho
Localizamos la entrada de metro, perdón, de subway, mas cercana (que suerte tenemos porque nuestro hotel está en la calle 71 y la entrada en la 72). Nos ayuda a entender la maquina expendedora de billetes un homeless (creemos que cubano por el acento) pero después de haber sacado tickets en la maquina de la OTA de Bilbao estamos preparados para eso y más. Aún así, yo me despisto en la conejera que tienen a la entrada y la maquina no me deja pasar. Al final un señor que sale en ese momento me ofrece su ayuda pasando la suya de nuevo (unlimited como decía) y consigo entrar. Hasta ahora nos estamos encontrando gente muy amable la verdad.
Nos paramos en Canal St., salimos a la superficie y nos pateamos la zona de Chinatown, Little Italy y Soho. Todos pensamos lo mismo: en las pelis se ve todo como mas grande, mas lleno de gente, mas caótico. En la realidad lo que vemos es una infinidad de tiendas (chinas) o de restaurantes (italianos), destacando las diferencias entre el carácter asiático -trabajador- del italiano-comilón.
Nos paramos en Canal St., salimos a la superficie y nos pateamos la zona de Chinatown, Little Italy y Soho. Todos pensamos lo mismo: en las pelis se ve todo como mas grande, mas lleno de gente, mas caótico. En la realidad lo que vemos es una infinidad de tiendas (chinas) o de restaurantes (italianos), destacando las diferencias entre el carácter asiático -trabajador- del italiano-comilón.
Escala en Frankfurt
Joe como se lo montan los alemanes. Si ponen el aeropuerto de Frankfurt en Bilbao por la izquierda llega hasta Castro y por la derecha a Donosti. Se nos ha hecho mas largo el viaje en la lanzadera que nos llevaba al aeropuerto que en el propio avión.
Teníamos una hora y media de margen entre los vuelos y a poco embarcamos los últimos. Que digo? Hemos embarcado los últimos :-)
Un problema con el pasaporte de Trini o con su tarjeta de embarque (nunca lo sabremos porque el personal de allí no soltaba prenda) ha dado el último punto de emoción a un viaje que estuvo en un tris de suspenderse (por culpa de una rodilla menos dura que el hielo sobre el que cayó).
Pero por fin nos dan el visto bueno y embarcamos. El avión: enorme, un Airbus de esos que se ven en las pelis. Las azafatas muy majas aunque hablaban raro todas, como escupiendo. Menos mal que luego nos lo traducían todo a un perfecto inglés ... que tampoco entendíamos...que siiiiii, que nuestros encontronazos con el idioma de momento han sido satisfactorios. De hecho, el único problema lo hemos tenido con la propia lengua, porque nos la hemos quemado por culpa de un café hirviendo de medio litro que nos han servido en el aeropuerto. Que digo yo que si "not too hot" no significará lo mismo en Alemania que en España, que todo puede ser.
La comida en el "autobús del aire" no ha estado mal del todo. Una presentación del estilo de la señorita Pepis por el tamaño de las raciones que siempre te hace acordarte del Tetris por como tienes que ir colocando los recipientes para que te entren en la minibandeja que te ponen.
Ya nos hemos visto todas las pelis semidecentes posibles y ahora estamos sesteando un poco. De momento el vuelo va genial y no se nos está haciendo pesado. A ver si seguimos pensando lo mismo dentro de las 4 próximas horas que todavía nos quedan.
Pues si, al final seguimos pensándolo porque acabamos de aterrizar y se nos ha hecho el viaje bastante corto.
El pase por inmigración que tanto miedo nos daba al final también ha sido sorpresivamente rápido y cómodo, aunque, todo hay que decirlo, los agentes no son precisamente los candidatos al Oscar al funcionario más simpático. La cara de perro no se la quitan ni para ir a tomar el café con el Donkin Donut.
Como toda la gente se ponía por grupos yo me acerqué a la vez con Idoia. Cuando la agente me preguntó si éramos familia le contesté que no y me pegó un ladrido despectivo para que volviera a ponerme detrás de la linea. Que esa es otra, que los americanos tienen lineas para todo pero luego son los que menos la guardan de tanto y tan mal que comen.
Recogemos nuestras maletas que tienen el detalle de aparecer en la cinta relativamente pronto (alejando de nuestras mentes la peor pesadilla del pasajero: que le pierdan el equipaje) y salimos a por un taxi amarillo (que son los únicos con taxímetros y tarifas fijas entre JFK y Manhattan).
Tal y como nos habían advertido, los taxistas suelen ser bastante poco sonrientes y amables, en realidad son muy secos (rude en english). Pero bueno, cumple con su objetivo de llevarnos sanos y salvos al hotel y hasta se gana una propina de 1 $ aunque no se la merecía.
El hotel no esta mal del todo. La situación es muy buena, el personal amable, la habitación limpia y las cucarachas que nos corresponden simpáticas y cariñosas. El cuarto de baño es un poco pequeño. Bueno, es bastante pequeño. Bueeeeno, muy pequeño, cada vez que entra uno de nosotros tiene que sacar el neceser de los otros dos porque si no no cabe.
Deshacemos la maleta y ... A descubrir mundo !!!!!!
Teníamos una hora y media de margen entre los vuelos y a poco embarcamos los últimos. Que digo? Hemos embarcado los últimos :-)
Un problema con el pasaporte de Trini o con su tarjeta de embarque (nunca lo sabremos porque el personal de allí no soltaba prenda) ha dado el último punto de emoción a un viaje que estuvo en un tris de suspenderse (por culpa de una rodilla menos dura que el hielo sobre el que cayó).
Pero por fin nos dan el visto bueno y embarcamos. El avión: enorme, un Airbus de esos que se ven en las pelis. Las azafatas muy majas aunque hablaban raro todas, como escupiendo. Menos mal que luego nos lo traducían todo a un perfecto inglés ... que tampoco entendíamos...que siiiiii, que nuestros encontronazos con el idioma de momento han sido satisfactorios. De hecho, el único problema lo hemos tenido con la propia lengua, porque nos la hemos quemado por culpa de un café hirviendo de medio litro que nos han servido en el aeropuerto. Que digo yo que si "not too hot" no significará lo mismo en Alemania que en España, que todo puede ser.
La comida en el "autobús del aire" no ha estado mal del todo. Una presentación del estilo de la señorita Pepis por el tamaño de las raciones que siempre te hace acordarte del Tetris por como tienes que ir colocando los recipientes para que te entren en la minibandeja que te ponen.
Ya nos hemos visto todas las pelis semidecentes posibles y ahora estamos sesteando un poco. De momento el vuelo va genial y no se nos está haciendo pesado. A ver si seguimos pensando lo mismo dentro de las 4 próximas horas que todavía nos quedan.
Pues si, al final seguimos pensándolo porque acabamos de aterrizar y se nos ha hecho el viaje bastante corto.
El pase por inmigración que tanto miedo nos daba al final también ha sido sorpresivamente rápido y cómodo, aunque, todo hay que decirlo, los agentes no son precisamente los candidatos al Oscar al funcionario más simpático. La cara de perro no se la quitan ni para ir a tomar el café con el Donkin Donut.
Como toda la gente se ponía por grupos yo me acerqué a la vez con Idoia. Cuando la agente me preguntó si éramos familia le contesté que no y me pegó un ladrido despectivo para que volviera a ponerme detrás de la linea. Que esa es otra, que los americanos tienen lineas para todo pero luego son los que menos la guardan de tanto y tan mal que comen.
Recogemos nuestras maletas que tienen el detalle de aparecer en la cinta relativamente pronto (alejando de nuestras mentes la peor pesadilla del pasajero: que le pierdan el equipaje) y salimos a por un taxi amarillo (que son los únicos con taxímetros y tarifas fijas entre JFK y Manhattan).
Tal y como nos habían advertido, los taxistas suelen ser bastante poco sonrientes y amables, en realidad son muy secos (rude en english). Pero bueno, cumple con su objetivo de llevarnos sanos y salvos al hotel y hasta se gana una propina de 1 $ aunque no se la merecía.
El hotel no esta mal del todo. La situación es muy buena, el personal amable, la habitación limpia y las cucarachas que nos corresponden simpáticas y cariñosas. El cuarto de baño es un poco pequeño. Bueno, es bastante pequeño. Bueeeeno, muy pequeño, cada vez que entra uno de nosotros tiene que sacar el neceser de los otros dos porque si no no cabe.
Deshacemos la maleta y ... A descubrir mundo !!!!!!
jueves, 24 de marzo de 2011
Hotel y vuelos
Aquí tenéis nuestros datos por si queréis localizarnos:
Hotel Comfort Inn Central Park West
Tfno: +12127214770
Vuelos de IDA: BILBAO-FRANKFURT-NUEVA YORK
Vuelo: LH 1147 - LUFTHANSA
De: BILBAO ES
A: FRANKFURT DE FRANKFURT INTL TERMINAL 1
Salida: 25MAR, 07:20
Llegada: 09:35
Avión: BOEING 737-500
Vuelo: LH 400 - LUFTHANSA
De: FRANKFURT DE FRANKFURT INTL TERMINAL 1
A: NEW YORK NY JOHN F KENNEDY TERMINAL 1
Salida: 25MAR, 11:05
Llegada: 14:35
Avión: AIRBUS INDUSTRIE A380-800
Asiento: 71A/71B/72A NO FUMADOR
Vuelos de VUELTA: NUEVA YORK-FRANKFURT- BILBAO
Vuelo: LH 401 - LUFTHANSA
De: NEW YORK NY JOHN F KENNEDY TERMINAL 1
A: FRANKFURT DE FRANKFURT INTL TERMINAL 1
Salida: 02APR, 15:40
Llegada: 03APR, 05:15
Avión: BOEING 747-400
Asiento: 38A/39A/39B NO FUMADOR
Vuelo: LH 1142 - LUFTHANSA
De: FRANKFURT DE FRANKFURT INTL TERMINAL 1
A: BILBAO ES
Salida: 03APR, 11:15
Llegada: 13:20
Avión: AIRBUS INDUSTRIE A319
Hotel Comfort Inn Central Park West
31 West 71st Street, Manhattan (New York), NY 10023, Estados Unidos
Tfno: +12127214770
Vuelos de IDA: BILBAO-FRANKFURT-NUEVA YORK
Vuelo: LH 1147 - LUFTHANSA
De: BILBAO ES
A: FRANKFURT DE FRANKFURT INTL TERMINAL 1
Salida: 25MAR, 07:20
Llegada: 09:35
Avión: BOEING 737-500
Vuelo: LH 400 - LUFTHANSA
De: FRANKFURT DE FRANKFURT INTL TERMINAL 1
A: NEW YORK NY JOHN F KENNEDY TERMINAL 1
Salida: 25MAR, 11:05
Llegada: 14:35
Avión: AIRBUS INDUSTRIE A380-800
Asiento: 71A/71B/72A NO FUMADOR
Vuelos de VUELTA: NUEVA YORK-FRANKFURT- BILBAO
Vuelo: LH 401 - LUFTHANSA
De: NEW YORK NY JOHN F KENNEDY TERMINAL 1
A: FRANKFURT DE FRANKFURT INTL TERMINAL 1
Salida: 02APR, 15:40
Llegada: 03APR, 05:15
Avión: BOEING 747-400
Asiento: 38A/39A/39B NO FUMADOR
Vuelo: LH 1142 - LUFTHANSA
De: FRANKFURT DE FRANKFURT INTL TERMINAL 1
A: BILBAO ES
Salida: 03APR, 11:15
Llegada: 13:20
Avión: AIRBUS INDUSTRIE A319
miércoles, 23 de marzo de 2011
Otra nueva aventura
Un viejo sueño que por fin se hace realidad. Visitar la ciudad a la que tantas veces le cantó Sinatra. Si Paris es la ciudad de la luz, Nueva York debe de ser la ciudad de los iluminados por la fauna tan variopinta que la puebla y que la hace tan atractiva. A ver con que impresión volvemos.
La maleta: casi casi hecha.
La libretita con todos los teléfonos, direcciones, horarios de vuelos y números de pasaportes: completa.
La cámara de fotos: preparada.
La cámara de video (nueva pasajera): también.
Los nervios...¿que nervios? si viajar hoy en día está tirado: dos clicks en una página web y has reservado el vuelo, el hotel, las entradas para ver El rey Leon (ojalá) y la excursión del sábado: el famoso Tour de Contrastes en el que te llevan por las zonas más típicas para que te hagas una idea de lo que te espera el resto de la semana cuando empieces a ir por tu cuenta.
Acompañantes: Idoia, la gacela de Zalla y Trini, el huracán de Amorebieta.
Que se prepare la ciudad que nunca duerme !!!!
La maleta: casi casi hecha.
La libretita con todos los teléfonos, direcciones, horarios de vuelos y números de pasaportes: completa.
La cámara de fotos: preparada.
La cámara de video (nueva pasajera): también.
Los nervios...¿que nervios? si viajar hoy en día está tirado: dos clicks en una página web y has reservado el vuelo, el hotel, las entradas para ver El rey Leon (ojalá) y la excursión del sábado: el famoso Tour de Contrastes en el que te llevan por las zonas más típicas para que te hagas una idea de lo que te espera el resto de la semana cuando empieces a ir por tu cuenta.
Acompañantes: Idoia, la gacela de Zalla y Trini, el huracán de Amorebieta.
Que se prepare la ciudad que nunca duerme !!!!
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