Acabamos de aterrizar en el aeropuerto (y medio) de la ciudad donde se inventaron los hot-dogs.
Los tres coincidimos en que el viaje de vuelta se nos ha hecho mucho mas corto que el de ida, pero el paso por los controles de aduanas ha sido más pesado porque a falta de uno hemos tenido que pasar por dos para salir a tomarnos un café (por llamarlo de alguna forma, porque tampoco aquí hemos tenido suerte con el "macchiato"...).
Si supiera que iba a volar más veces vendría con un pantalón tres tallas más grandes para que al quitarme el cinturón en el control de seguridad se me cayera hasta las rodillas y dejara ver un calzoncillo que pusiera: "estoy hasta aquí...de tanto control" a ver si se les quita la paranoia. Que cansinos, por Dios!!!!!
No hemos pegado ni ojo en el avión, todavía tenemos la hora cambiada y seguro que nos pega el bajón cuando estemos volando para Bilbo. O durante la espera que va para largo porque hemos aterrizado a las 5:30 y hasta las 10:20 no embarcamos, 5 horitas dando vueltas por tierras germanas (aunque un par de ellas ya se nos han pasado sin darnos apenas cuenta entre el café y llegar hasta la puerta de embarque que por lo que hemos caminado calculo que queda en Munich...)
Estos alemanes sorprenden gratamente. Puntuales hasta la médula, en los 4 vuelos hemos salido y aterrizado a la hora programada, es increíble.
lunes, 4 de abril de 2011
sábado, 2 de abril de 2011
Viernes: Biblioteca Morgan, Empire y compras
Nuestro ultimo día queríamos aprovecharlo rematando visitas que se nos habían quedado en el aire. Lo primero de todo, desayunar fuera como los americanos. El hotel estaba últimamente imposible así que nos hemos echado a la calle buscando una cafetería que nos gustase. Y allí la hemos visto a tan solo unos metros de nuestro hotel: Café Ronda. Totalmente recomendable. Han tardado en prepararnos el desayuno casi media hora todo hay que decirlo (le aplican un esmero y una calma a las cosas que choca con la imagen de ciudad desenfrenada que siempre nos transmiten las películas), pero cuando han sacado los platos lo hemos entendido. Con deciros que con solo uno de ellos habríamos desayunado los tres !!!. Impresionante el espectáculo: 4 tostadas de pan de cereales con mantequilla y mermelada de fresa, 4 tostadas francesas de dos dedos de grosor con moras y sirope y 3 tortitas de un dedo de grosor con plátano y sirope también. Eso si, ya puestos, no hemos dejado ni las migas, pues buenos somos nosotros cuando nos ponemos también. Teníais que haber visto la cara del camarero cuando le hemos dicho que queríamos repetir y que sacara otra ronda de lo mismo. Y luego vamos presumiendo los de Bilbao de lo que comemos. Si algún día hacemos algún concurso contra un yankee lo perdemos seguro.
Hemos cruzado Central Park por la zona del lago de Jackie Onassis hasta la 5a avenida, un paseo precioso hasta con lluvia. De allí nos hemos bajado hasta el Metropolitan pasando por el Guggenheim (nada que envidiar, el nuestro es mucho mas espectacular por fuera, por dentro no sabemos porque no nos ha apetecido entrar). El edificio del Metropolitan impresionante también, el interior bueno, como casi todos, dependiendo lo que te guste. Hemos coincidido con una exposición de guitarras americanas muy interesante y con un video de como las fabricaban.
Cuando nos hemos cansado de tanto arte antiguo, nos hemos cogido el metro y nos hemos ido a ver la biblioteca de Pierpoint Morgan (el fundador de la banca JP Morgan) que resulta que era un coleccionista de libros incansable. Sus herederos han transformado la antigua casa familiar en una Biblioteca abierta al público. El edificio por fuera es precioso pero por dentro es espectacular. La zona de la biblioteca, la de lectura y las salas de exposiciones (ahora había una de diarios manuscritos antiguos de escritores famosos) eran increíbles. Hay que estar para verla porque no se puede describir y no dejaban hacer fotos aunque una "se me escapó sin querer" ;-). Probablemente lo mas bonito que hayamos visto en NY. Una recomendación para el que venga aquí: imprescindible. Gracias chiqui por el consejo :-)))
Después hemos localizado un sitio para comer de comidas preparadas al peso (se estilan mucho, a 6,99$ la libra) y nos hemos acercado a la zona del Empire para ver por lo menos el vestíbulo. Lo que nos hemos podido reír cuando le hemos preguntado a uno de los que venden entradas para subir al mirador que si quedaba muy lejos el Empire State. Nos ha mirado como marcianos. Le hemos dicho que no éramos de aquí y que estábamos buscando el Empire pero no para subir arriba sino para hacer fotos desde abajo. El tío no cambiaba la cara. Al final lo hemos entendido todo: cuando se lo estábamos preguntando, yo estaba apoyado en el propio edificio !!!. Como siempre lo habíamos visto de lejos no teníamos ni idea de como era por abajo. En fin, vaya catetos habrá pensado, pero como decía Gila: "Me habéis matado al hijo, pero lo que me he reído?"
Después de ver el vestíbulo (que no tiene gran cosa la verdad aunque es bonito y parece que te metes en los años 30 si no fuera por la cantidad de cámaras digitales que pululan) nos hemos ido a la cafetería que hay justo en los bajos. Totalmente recomendable también. Y sobre todo el sótano, no la planta baja que tiene mucho ruido. Abajo es el típico bar enmoquetado de las películas, elegante, con buen servicio, música baja, una decoración repleta de maderas nobles y luces tenues. Precioso. Precio de un café: 4 €, pero merece la pena. Dan también de comer y cenar pero no miramos precios aunque suponemos que barato no es.
Desde allí nos subimos a Times Square, la zona que menos me ha gustado de toda la ciudad porque es una verdadera locura de gente paseando, de gente que te quiere vender entradas para los espectáculos que menos llenan, de gente haciéndose fotos con las cientos de pantallas gigantes que pueblan la plaza, de gente disfrazada haciendo su propio espectáculo, etc. Total, un verdadero agobio...pero hoy tocaba tarde de compras y las chicas querían llevarse un Levis original americano. Y lo han conseguido después de lidiar con las distintas formas, tallas y colores entre los que tenían que elegir.
Hemos intentado coger entradas para un espectáculo pero al ser ya tarde, casi las 8, las que quedaban eran de sitios bastante malos así que hemos desistido. Otra vez será...
Vuelta para la zona del hotel, cena rápida en el sitio al que fuimos ayer en el que encima nos reconocen y nos hablan en español. Como la gran mayoría de los camareros son hispanos es casi imposible practicar inglés en los restaurantes, en cuanto te detectan ellos mismos te hablan español.
Hasta cuando he vuelto al hotel y le he preguntado al recepcionista (un negrazo de 1,80 x 1,80 de nombre Thomas) a que hora deberíamos coger el taxi para llegar al aeropuerto a tiempo al final se me ha puesto a hablar en castellano para explicarse mejor. Mecachis, así no se puede!!!
Mañana toca día de aeropuertos y taxis y el domingo nos tenéis en Bilbao sobre la 1 y media aproximadamente.
Las chicas se han ido a despedir de unos amigos españoles que están también pasando unos días aquí y yo me he vuelto para el hotel para despedirme de vosotros.
Gracias por haber estado ahí siguiendo nuestras aventuras a diario.
Hemos cruzado Central Park por la zona del lago de Jackie Onassis hasta la 5a avenida, un paseo precioso hasta con lluvia. De allí nos hemos bajado hasta el Metropolitan pasando por el Guggenheim (nada que envidiar, el nuestro es mucho mas espectacular por fuera, por dentro no sabemos porque no nos ha apetecido entrar). El edificio del Metropolitan impresionante también, el interior bueno, como casi todos, dependiendo lo que te guste. Hemos coincidido con una exposición de guitarras americanas muy interesante y con un video de como las fabricaban.
Cuando nos hemos cansado de tanto arte antiguo, nos hemos cogido el metro y nos hemos ido a ver la biblioteca de Pierpoint Morgan (el fundador de la banca JP Morgan) que resulta que era un coleccionista de libros incansable. Sus herederos han transformado la antigua casa familiar en una Biblioteca abierta al público. El edificio por fuera es precioso pero por dentro es espectacular. La zona de la biblioteca, la de lectura y las salas de exposiciones (ahora había una de diarios manuscritos antiguos de escritores famosos) eran increíbles. Hay que estar para verla porque no se puede describir y no dejaban hacer fotos aunque una "se me escapó sin querer" ;-). Probablemente lo mas bonito que hayamos visto en NY. Una recomendación para el que venga aquí: imprescindible. Gracias chiqui por el consejo :-)))
Después hemos localizado un sitio para comer de comidas preparadas al peso (se estilan mucho, a 6,99$ la libra) y nos hemos acercado a la zona del Empire para ver por lo menos el vestíbulo. Lo que nos hemos podido reír cuando le hemos preguntado a uno de los que venden entradas para subir al mirador que si quedaba muy lejos el Empire State. Nos ha mirado como marcianos. Le hemos dicho que no éramos de aquí y que estábamos buscando el Empire pero no para subir arriba sino para hacer fotos desde abajo. El tío no cambiaba la cara. Al final lo hemos entendido todo: cuando se lo estábamos preguntando, yo estaba apoyado en el propio edificio !!!. Como siempre lo habíamos visto de lejos no teníamos ni idea de como era por abajo. En fin, vaya catetos habrá pensado, pero como decía Gila: "Me habéis matado al hijo, pero lo que me he reído?"
Después de ver el vestíbulo (que no tiene gran cosa la verdad aunque es bonito y parece que te metes en los años 30 si no fuera por la cantidad de cámaras digitales que pululan) nos hemos ido a la cafetería que hay justo en los bajos. Totalmente recomendable también. Y sobre todo el sótano, no la planta baja que tiene mucho ruido. Abajo es el típico bar enmoquetado de las películas, elegante, con buen servicio, música baja, una decoración repleta de maderas nobles y luces tenues. Precioso. Precio de un café: 4 €, pero merece la pena. Dan también de comer y cenar pero no miramos precios aunque suponemos que barato no es.
Desde allí nos subimos a Times Square, la zona que menos me ha gustado de toda la ciudad porque es una verdadera locura de gente paseando, de gente que te quiere vender entradas para los espectáculos que menos llenan, de gente haciéndose fotos con las cientos de pantallas gigantes que pueblan la plaza, de gente disfrazada haciendo su propio espectáculo, etc. Total, un verdadero agobio...pero hoy tocaba tarde de compras y las chicas querían llevarse un Levis original americano. Y lo han conseguido después de lidiar con las distintas formas, tallas y colores entre los que tenían que elegir.
Hemos intentado coger entradas para un espectáculo pero al ser ya tarde, casi las 8, las que quedaban eran de sitios bastante malos así que hemos desistido. Otra vez será...
Vuelta para la zona del hotel, cena rápida en el sitio al que fuimos ayer en el que encima nos reconocen y nos hablan en español. Como la gran mayoría de los camareros son hispanos es casi imposible practicar inglés en los restaurantes, en cuanto te detectan ellos mismos te hablan español.
Hasta cuando he vuelto al hotel y le he preguntado al recepcionista (un negrazo de 1,80 x 1,80 de nombre Thomas) a que hora deberíamos coger el taxi para llegar al aeropuerto a tiempo al final se me ha puesto a hablar en castellano para explicarse mejor. Mecachis, así no se puede!!!
Mañana toca día de aeropuertos y taxis y el domingo nos tenéis en Bilbao sobre la 1 y media aproximadamente.
Las chicas se han ido a despedir de unos amigos españoles que están también pasando unos días aquí y yo me he vuelto para el hotel para despedirme de vosotros.
Gracias por haber estado ahí siguiendo nuestras aventuras a diario.
viernes, 1 de abril de 2011
Jueves: El Village y Tribeca
Nueva York se empieza a poner triste porque sabe que ya casi nos vamos y hoy se ha levantado un poco lloroso y frío. La ciudad que nunca duerme también es vengativa con los que la abandonan y ha querido darnos una lección en forma de lluvia gélida. Y ¿que es eso para una cuadrilla de vascos aguerridos y bien pertrechados? Pues de entrada, una puñeta porque hace las cosas más complicadas, como lo de hacer fotos sujetando el paraguas con una mano, la mochila con la otra, los guantes en la boca, y la cámara? Ostras, casi se me cae !!!
Hoy hemos dado una tranquila vuelta por la zona del Village, donde se supone que empezó antaño y hoy se concentra el movimiento gay newyorkino, o sea, como Chueca pero más grande y mas cutre. ¿Empezaría también allí la tradición por los "perritos calientes"? ;-)
No ha estado mal pero nos ha sabido a poco, después de haber visto cosas tan espectaculares, los barrios normales te dejan una sensación de decir "¿y?". Lo hemos intentado arreglar yendo a Tribeca, zona presuntamente regenerada por Robert de Niro, que tampoco estaba mal pero que nos ha parecido igual de prescindible que el Village. Visitas de relleno que aparecen en muchas guías porque al final tienen que hablar de todas las zonas, pero que no tienen suficiente peso especifico como para destacar nada de ellas.
Hemos ido a comer a Chinatown a uno de los sitios más baratos que ponían en la guía y, caramba si era cierto. Comida para cuatro por 29 $ que con la propina se han quedado en 35, unos 6 € por barba al cambio. Hay que decir que el restaurante daba un poquito de grima, parecía el típico en el que rueda las peleas Jackie Chan y que acaba destrozando.
Curioso nuestro segundo paseo por las calles de la zona. Los que venden cosas a pie de acera gritando "Watches" en cuanto nos veían la caras decían "relojes" y sin ni siquiera oirnos hablar, que tíos, se van a hacer los dueños de todo.
Hemos vuelto a Times Square para ver si pillábamos unas entradas a buen precio de algún musical que mereciera la pena pero no ha habido suerte, la del Rey Leon que era la que más queríamos ver ni siquiera la ofertaban lo que significa que tenían lleno total, como casi todos los días. Nos hemos tomado una cafecito en el Starbucks (creo que éramos los únicos clientes quemes lo estaban tomando dentro del local, todo Dios lo coge y se lo lleva puesto) y vuelta para el hotel para descansar un poco antes de irnos a cenar algo por la zona, que es lo que mas nos cuesta, cenar algo ligero, porque hasta las ensaladas las carga el diablo (del colesterol) y transforman algo sencillo y digestivo en una fiesta de bacon, pollo, queso, salsa de ajo, etc. que se acaba convirtiendo en una bomba de relojería. No me extraña que la mayoría de los delitos se cometan por la noche: si cenan así los maleantes tienen que acabar con una mala leche... !!!!
Hoy hemos dado una tranquila vuelta por la zona del Village, donde se supone que empezó antaño y hoy se concentra el movimiento gay newyorkino, o sea, como Chueca pero más grande y mas cutre. ¿Empezaría también allí la tradición por los "perritos calientes"? ;-)
No ha estado mal pero nos ha sabido a poco, después de haber visto cosas tan espectaculares, los barrios normales te dejan una sensación de decir "¿y?". Lo hemos intentado arreglar yendo a Tribeca, zona presuntamente regenerada por Robert de Niro, que tampoco estaba mal pero que nos ha parecido igual de prescindible que el Village. Visitas de relleno que aparecen en muchas guías porque al final tienen que hablar de todas las zonas, pero que no tienen suficiente peso especifico como para destacar nada de ellas.
Hemos ido a comer a Chinatown a uno de los sitios más baratos que ponían en la guía y, caramba si era cierto. Comida para cuatro por 29 $ que con la propina se han quedado en 35, unos 6 € por barba al cambio. Hay que decir que el restaurante daba un poquito de grima, parecía el típico en el que rueda las peleas Jackie Chan y que acaba destrozando.
Curioso nuestro segundo paseo por las calles de la zona. Los que venden cosas a pie de acera gritando "Watches" en cuanto nos veían la caras decían "relojes" y sin ni siquiera oirnos hablar, que tíos, se van a hacer los dueños de todo.
Hemos vuelto a Times Square para ver si pillábamos unas entradas a buen precio de algún musical que mereciera la pena pero no ha habido suerte, la del Rey Leon que era la que más queríamos ver ni siquiera la ofertaban lo que significa que tenían lleno total, como casi todos los días. Nos hemos tomado una cafecito en el Starbucks (creo que éramos los únicos clientes quemes lo estaban tomando dentro del local, todo Dios lo coge y se lo lleva puesto) y vuelta para el hotel para descansar un poco antes de irnos a cenar algo por la zona, que es lo que mas nos cuesta, cenar algo ligero, porque hasta las ensaladas las carga el diablo (del colesterol) y transforman algo sencillo y digestivo en una fiesta de bacon, pollo, queso, salsa de ajo, etc. que se acaba convirtiendo en una bomba de relojería. No me extraña que la mayoría de los delitos se cometan por la noche: si cenan así los maleantes tienen que acabar con una mala leche... !!!!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)