sábado, 2 de abril de 2011

Viernes: Biblioteca Morgan, Empire y compras

Nuestro ultimo día queríamos aprovecharlo rematando visitas que se nos habían quedado en el aire. Lo primero de todo, desayunar fuera como los americanos. El hotel estaba últimamente imposible así que nos hemos echado a la calle buscando una cafetería que nos gustase. Y allí la hemos visto a tan solo unos metros de nuestro hotel: Café Ronda. Totalmente recomendable. Han tardado en prepararnos el desayuno casi media hora todo hay que decirlo (le aplican un esmero y una calma a las cosas que choca con la imagen de ciudad desenfrenada que siempre nos transmiten las películas), pero cuando han sacado los platos lo hemos entendido. Con deciros que con solo uno de ellos habríamos desayunado los tres !!!. Impresionante el espectáculo: 4 tostadas de pan de cereales con mantequilla y mermelada de fresa, 4 tostadas francesas de dos dedos de grosor con moras y sirope y 3 tortitas de un dedo de grosor con plátano y sirope también. Eso si, ya puestos, no hemos dejado ni las migas, pues buenos somos nosotros cuando nos ponemos también. Teníais que haber visto la cara del camarero cuando le hemos dicho que queríamos repetir y que sacara otra ronda de lo mismo. Y luego vamos presumiendo los de Bilbao de lo que comemos. Si algún día hacemos algún concurso contra un yankee lo perdemos seguro.

Hemos cruzado Central Park por la zona del lago de Jackie Onassis hasta la 5a avenida, un paseo precioso hasta con lluvia. De allí nos hemos bajado hasta el Metropolitan pasando por el Guggenheim (nada que envidiar, el nuestro es mucho mas espectacular por fuera, por dentro no sabemos porque no nos ha apetecido entrar). El edificio del Metropolitan impresionante también, el interior bueno, como casi todos, dependiendo lo que te guste. Hemos coincidido con una exposición de guitarras americanas muy interesante y con un video de como las fabricaban.

Cuando nos hemos cansado de tanto arte antiguo, nos hemos cogido el metro y nos hemos ido a ver la biblioteca de Pierpoint Morgan (el fundador de la banca JP Morgan) que resulta que era un coleccionista de libros incansable. Sus herederos han transformado la antigua casa familiar en una Biblioteca abierta al público. El edificio por fuera es precioso pero por dentro es espectacular. La zona de la biblioteca, la de lectura y las salas de exposiciones (ahora había una de diarios manuscritos antiguos de escritores famosos) eran increíbles. Hay que estar para verla porque no se puede describir y no dejaban hacer fotos aunque una "se me escapó sin querer" ;-). Probablemente lo mas bonito que hayamos visto en NY. Una recomendación para el que venga aquí: imprescindible. Gracias chiqui por el consejo :-)))

Después hemos localizado un sitio para comer de comidas preparadas al peso (se estilan mucho, a 6,99$ la libra) y nos hemos acercado a la zona del Empire para ver por lo menos el vestíbulo. Lo que nos hemos podido reír cuando le hemos preguntado a uno de los que venden entradas para subir al mirador que si quedaba muy lejos el Empire State. Nos ha mirado como marcianos. Le hemos dicho que no éramos de aquí y que estábamos buscando el Empire pero no para subir arriba sino para hacer fotos desde abajo. El tío no cambiaba la cara. Al final lo hemos entendido todo: cuando se lo estábamos preguntando, yo estaba apoyado en el propio edificio !!!. Como siempre lo habíamos visto de lejos no teníamos ni idea de como era por abajo. En fin, vaya catetos habrá pensado, pero como decía Gila: "Me habéis matado al hijo, pero lo que me he reído?"

Después de ver el vestíbulo (que no tiene gran cosa la verdad aunque es bonito y parece que te metes en los años 30 si no fuera por la cantidad de cámaras digitales que pululan) nos hemos ido a la cafetería que hay justo en los bajos. Totalmente recomendable también. Y sobre todo el sótano, no la planta baja que tiene mucho ruido. Abajo es el típico bar enmoquetado de las películas, elegante, con buen servicio, música baja, una decoración repleta de maderas nobles y luces tenues. Precioso. Precio de un café: 4 €, pero merece la pena. Dan también de comer y cenar pero no miramos precios aunque suponemos que barato no es.

Desde allí nos subimos a Times Square, la zona que menos me ha gustado de toda la ciudad porque es una verdadera locura de gente paseando, de gente que te quiere vender entradas para los espectáculos que menos llenan, de gente haciéndose fotos con las cientos de pantallas gigantes que pueblan la plaza, de gente disfrazada haciendo su propio espectáculo, etc. Total, un verdadero agobio...pero hoy tocaba tarde de compras y las chicas querían llevarse un Levis original americano. Y lo han conseguido después de lidiar con las distintas formas, tallas y colores entre los que tenían que elegir.

Hemos intentado coger entradas para un espectáculo pero al ser ya tarde, casi las 8, las que quedaban eran de sitios bastante malos así que hemos desistido. Otra vez será...

Vuelta para la zona del hotel, cena rápida en el sitio al que fuimos ayer en el que encima nos reconocen y nos hablan en español. Como la gran mayoría de los camareros son hispanos es casi imposible practicar inglés en los restaurantes, en cuanto te detectan ellos mismos te hablan español.

Hasta cuando he vuelto al hotel y le he preguntado al recepcionista (un negrazo de 1,80 x 1,80 de nombre Thomas) a que hora deberíamos coger el taxi para llegar al aeropuerto a tiempo al final se me ha puesto a hablar en castellano para explicarse mejor. Mecachis, así no se puede!!!

Mañana toca día de aeropuertos y taxis y el domingo nos tenéis en Bilbao sobre la 1 y media aproximadamente.

Las chicas se han ido a despedir de unos amigos españoles que están también pasando unos días aquí y yo me he vuelto para el hotel para despedirme de vosotros.

Gracias por haber estado ahí siguiendo nuestras aventuras a diario.



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